Una de las preguntas más repetidas en consulta y en redes es cuándo puedo pasar al peque a la silla.
Esta duda suele venir motivada a raíz de que el peque se aburre y quiere ir cotilleando, empiezan a hacer “abdominales” en el capazo tipo drácula para intentar incorporarse y a veces se enfadan un poco. Incluso en ocasiones, nos parece que ya no están cómodos en el capazo, sobre todo en los más grandullones.
Por todos estos motivos, el cambio se suele hacer antes de tiempo sin tener en cuenta si el peque está preparado para ello. Por norma general, el cambio a la silla debe realizarse a partir de los 6 meses, pero hay que individualizar cada caso y como pronto cambiarlo a los 5 meses por recomendación del fisioterapeuta infantil o pediatra (ejemplos como reflujo muy patológico o aplanamientos de cabeza tipo «braquicefalia»).
Al contrario de lo que pensamos, no nos fijaremos tanto en su edad, altura y peso, si no en la capacidad de enderezamiento de la espalda del peque. Estará preparado para el cambio si al intentar sentarle es capaz de mantenerse aunque tenga cifosis (espalda en “C”) o en su defecto, aunque no se mantenga sentado, si es capaz de enderezar al darle estabilidad a su pelvis abrazándola por los lados. Es una prueba muy sencilla, os dejamos aquí un vídeo para que podáis verlo y salir de dudas en casa:
Otra pregunta repetida es también cuándo puedo sentar a mi peque en la trona para comenzar con la alimentación complementaria; este mismo test es el que realizamos a los 6 meses para saber si el peque está preparado. Decir que este no es el único pre-requisito para comenzar con la alimentación complementaria. También hay que tener en cuenta la integración del reflejo de extrusión, el interés por la comida, un correcto neurodesarrollo…
En el capazo las cargas están repartidas de manera homogénea a lo largo de toda la espalda del peque, sin embargo, en la silla el paso recae principalmente en la zona lumbo-sacra. Nuestra recomendación es que la silla vaya lo más tumbada posible o si el peque no lo tolerase, una posición más incorporada, pero no sentarles del todo hasta que el peque no sepa sentarse por sí mismo (alrededor de los 8-9 meses). Cuando están muy verticales antes de tiempo, veréis que vuestro peque “se deshace” perdiendo la postura y compensando con musculatura que no debería.
¿Pero que hago si mi peque no está preparado para pasar a la silla y se aburre? El paseo en el capazo puede ser un buen momento para practicar el tummy time cuando vaya despierto, podéis ponerlo mirando hacia vosotros para que miraros sea una motivación; otras de las opciones será colgarles juguetes a los lados para estén entretenidos y alternen los giros de cuello para evitar aplanamientos de su cabecita… y como no, PORTEO ERGONÓMICO (nos repetimos, lo sabemos).
Ante la duda, no dudéis en consultarnos para ver el caso de vuestro peque con calma en consulta y acompañaros en esta etapa tan bonita de «primeras veces».
Nos vemos en la siguiente entrada del Blog, que como siempre, será los domingos. Leemos vuestras dudas en comentarios. Gracias por dejarnos acompañaros #hacemos equipo.