Hoy vamos a hablar de otro de los temas que más os preocupan a los padres, los famosos cólicos. Según Wessel en 1954, solo se pueden diagnosticar como tal, si cumplen la regla del 3-3-3, es decir:
En nuestra opinión, no se tiene que cumplir esa regla (imaginad que tuvieramos que esperar tanto tiempo para empezar a ayudar a nuestros bebés…). El problema nace, de que a lo largo de los años se ha normalizado que un bebé, en los primeros meses de su vida, puede estar muy incómodo y llorar con frecuencia sin buscar herramientas para entender cuál el motivo de tanto malestar.
Los cólicos suelen afectar a los bebés desde los 15 días de vida y hasta los 3 o 4 meses. Cursa con mucha irritabilidad, llanto intenso e inconsolable y normalmente empeora por las tardes/noches.
A día de hoy, siguen teniendo una etiología desconocida, pero cada vez hay más investigaciones al respecto. Se han relacionado con la inmadurez digestiva, menor motilidad intestinal, que junto a un exceso de gases, provoca acúmulo de estos generando distensión abdominal (esas tripitas duras e hinchadas sobretodo por los lados, muy reactivas, que en consulta solemos llamar “tripas globo”). Otro motivo que se ha estudiado, es una alteración de la microbiota intestinal (de ahí que haciendo equipo con pediatría suelan recetaros probióticos).
Lo primero que haremos en consulta será hacer una valoración para descartar otras muchas patologías con síntomas parecidos como reflujo, alergia a la proteína de leche de vaca (APLV), estreñimiento, disquecia, anquiloglosia o frenillo restrictivo, problemas en el agarre… Todas estas patologías se pueden confundir con cólicos y/o agravarlos. Para esto, utilizaremos la escala de “Valoración y diagnóstico del cólico del lactante” que estudia la clínica del bebé (llanto, sueño, cacas, patrón de succión…). Después el tratamiento, individualizando cada caso, consistirá en terapia manual digestiva y el abordaje de tensiones musculares, educación para las familias, medidas posturales y porteo.
Algunas de estas recomendaciones serán posiciones en las que se busca disminuir el dolor de las tripitas con presión (dando estímulo de sostén), calor y patrón flexor. Por aquí os dejamos un vídeo para que podáis verlas y practicarlas en casa.
Os queremos además enseñar el masaje digestivo que realizaréis a vuestro peque en casa todos los días si podéis. También os damos recomendaciones, para que en los momentos de crisis, podáis aliviar su incomodidad y hacer la situación más llevadera para ambos, como será el uso de pelota de pilates o ruido blanco.
Nos vemos en la siguiente entrada del Blog, que como siempre, será los domingos. Leemos vuestras dudas en comentarios. Gracias por dejarnos acompañaros #hacemos equipo.