Llegamos a uno de los temas que más nos gustan: lactancia materna y artificial.
Hoy os hablamos de la anquiloglosia o lengua atada, originada por un frenillo corto. Lo primero de todo es aclarar que todos tenemos frenillo, lo importante será valorar si limita o no limita la función de la lengua.
Generalmente se habla de cuatro tipos de frenillo según su posicionamiento o anatomía siendo, tipo I y II cuando son más anteriores y visuales y III y IV, cuando son mas posteriores. El tipo IV es conocido como submucoso o el que “no se ve”. En vez de observar un tejido vertical uniendo la lengua con el suelo de la boca, se aprecia una tela que abre hacia los lados como «una vela de un barco».
Para valorarlo en consulta utilizamos escalas objetivas (como son Hazel Baker o Martinelli) siempre acompañadas de la clínica de la diada mamá-bebé. Con estas herramientas, estudiamos no solo la anatomía del frenillo sino lo que a nosotras nos parece mucha más importante, la función de la lengua en distintas situaciones.
La lengua de estos peques no consigue moverse correctamente, así que suelen compensar con otra musculatura orofacial para conseguir extraer leche, produciendo malos agarres y sobre todo, mucho dolor. Es muy frecuente que tengan un callo de succión que no termina de desaparecer una vez establecida la lactancia.
Cuando confirmamos que es limitante, derivamos para su sección a profesionales especializados como odontopediatras, pediatras, cirujanos pediátricos, otorrinos… El proceso de cortarlo se denomina frenotomía. Recordaros que el frenillo está formado de tejido conectivo, por lo que su misión siempre va a ser la de unir estructuras. Debido a esto, es normal que tienda a fibrosar o endurecerse tras la frenotomía. Es de vital importancia, para que de verdad la lengua pueda liberarse completamente, hacer ejercicios en casa (que os enseñaremos y practicaremos en consulta) así como sesiones de rehabilitación especializada.
Cuando acudís a fisioterapia pediátrica para rehabilitación postfrenotomía, no solo tratamos la cicatriz y la funcionalidad, si no también las estructuras adyacentes que generalmente se han visto afectadas, ya que han estado trabajando de más o sometidas a más tensiones.
En esta foto podemos apreciar la forma de rombo tan característica que podemos ver al ser la lengua liberada. Primero será muy «rojita o rosa» como tierna, para dar lugar al color amarillo y por el último el blanco.
Esperamos que esta información os ayude y ante la duda, no dudéis en pedir una valoración completa de vuestro bebé, ya estéis haciendo lactancia materna, mixta o artificial.
Nos vemos en la siguiente entrada del Blog, que como siempre, será los domingos. Leemos vuestras dudas en comentarios. Gracias por dejarnos acompañaros #hacemos equipo.