En la entrada de hoy os vamos a hablar de cuando sería recomendable usar una almohada en niños sin ninguna patología y también de las características que deben tener.
Durante el primer año de vida, la Academia Americana de Pediatría recomienda dormir sin nada en la cuna, para así evitar riesgos de ahogo y asfixia. Os desaconsejamos almohadas, nidos muy reductores, muselinas y/o peluches que puedan caer sobre los peques provocando una situación de estrés respiratorio. Además, durante los primeros meses seguro que habéis oído que existe el riesgo de síndrome de la muerte súbita del lactante (SMSL), que está relacionado con posiciones muy flexionadas de la cabecita, falta de movimiento durante el sueño, tabaquismo o malas rutinas. Hacemos hincapié en que en esta entrada del blog, os hablamos de almohadas normales, no cojines antiplagiocefalia y tampoco cuñas antirreflujo.
Entre uno y dos años nuestra recomendación va a seguir siendo no usar almohada. Sería genial aguantar hasta mínimo los dos años. La cabeza de los peques es proporcionalmente mucho mas grande que el cuerpo y el uso de almohadas puede generar mala alineación entre estructuras.
Al no usarlas, les permitimos el movimiento libre y que puedan practicar por la noche todo lo que han aprendido durante el día.
A partir de los dos años, NO es obligatorio ni necesario el uso de almohada, pero se puede ofrecer en el caso de que el peque lo pida. Soléis preguntarnos las familias que hacéis colecho y la buscan para estar a vuestra altura o también, los peques que la demandan por imitación.
Existen almohadas específicas infantiles, lo más importante es que sean hipoalergénicas, que haya una buena ventilación dentro del material y que la funda sea lavable. También es fundamental que no sean muy amplias; la almohada tiene que cubrir la cabeza y el cuello pero tienen que ser planitas, ya que no queremos que nos hiperflexione el cuellito de los peques (demasiado elevados).
En cuanto al material, no hay consenso pero se suelen recomendar las viscoelásticas, ya que son más firmes y se adaptan mejor a cada peque y a sus características.
También hay que tener en cuenta que se debe hacer un buen uso de la almohada. Si durante el sueño nos encontramos la almohada a los pies del peque, o directamente al niño tumbado con el cuerpo encima de ella, nos está indicando que no identifica para que se utiliza y en esa situación es mejor retirarla.
Nos vemos en la siguiente entrada del Blog, que como siempre, será los domingos. Leemos vuestras dudas en comentarios. Gracias por dejarnos acompañaros #hacemos equipo.