Como os dijimos en el post anterior, llega la entrada con la frase que más repetimos en consulta y que se ha convertido en un mantra para nosotras:
En la revisión de los 6 meses de cara a empezar con la alimentación complementaria, el pediatra os pregunta: ¿el bebé se sienta? Y ahí os saltan las alarmas porque ¡evidentemente no lo hace!
Vamos a empezar por tranquilizaros, lo normal es que no se sienten si no han experimentado esa postura previamente. ¿Y por qué no les sentamos entonces? Porque su espalda no está preparada para ese trabajo.
La espalda del bebé tiene forma de “C”, es una cifosis; no tiene todavía lordosis (la curva cervical y lumbar).
Los niños las van adquiriendo a medida que van fortaleciendo la espalda con el famoso “tummy time” o tiempo boca abajo. En esta postura, van a ir tonificando cuello y zona dorsal progresivamente
A continuación, os dejamos un vídeo en el que os explicamos de forma más detallada como se forma la columna de vuestros peques.
En estos peques, cuando les sentamos, vamos a observar una curvita en la zona lumbar y mayor capacidad de enderezamiento a nivel dorsal y cervical. A lo que el pediatra se refiere cuando os pregunta si se sienta, es si es capaz de mantenerse sentado con apoyo posterior, para valorar si en la trona es capaz de mantener enderezada la espalda y así deglutir con seguridad.
En consulta, para valorarlo, sentamos a los niños y les damos apoyo en pelvis para observar el trabajo de la espalda, si es capaz de enderezar con esa pequeña ayuda, está preparado 😊.
En el siguiente vídeo os dejamos el gesto y hablamos sobre el cambio del capazo a las silla de paseo (profundizaremos en el tema) pero queda muy claro y visual.
En algunas ocasiones, cuando el pediatra no les ve preparados, les da un mesecito más de margen y los papis con el agobio empezáis a sentarles para que vayan “cogiendo fuerza” ¡pero todo lo contrario! Nuestra recomendación es muuuucho tiempo boca abajo acompañado de mucho juego vertical (le enseñamos un estímulo al peque y se lo vamos subiendo para que lo siga).
Una vez empiezan la alimentación complementaria y viendo que son capaces de mantener la postura y les gusta, erróneamente empezamos a sentarlos para ratos de juego. Aunque ahora la espalda esté preparada para mantener la posición, no recomendamos abusar de ella ya que puede interferir en su desarrollo motor.
Para los peques, está postura es muy guay ya que están estables, a la altura del resto de la familia e interactuando más cómodamente y con ambas manos libres para jugar, pero es una postura a la que no son capaces de llegar por si mismos hasta los 8-10 meses. Esto puede provocar que empiecen a rechazar el tiempo boca abajo y, como tampoco saben llegar a sentarse solos, se frustren y lloren para que les pongamos en la posición.
El bebé va a buscar la forma de moverse desde esa posición y muchas veces les lleva al famoso “culeo”. Es una forma de desplazamiento que aunque no es lesiva, en sí misma, no nos gusta, ya que no favorece la disociación entre cinturas y no es funcional según qué entorno se les presenta.
No hay que alarmarse si vuestro peque culea, pero siempre recomendamos valoración con un fisioterapeuta pediátrico y mucho tummy time.
Aquí os dejamos un vídeo para que interioricemos el mantra.
Nos vemos en la siguiente entrada del Blog, que como siempre, será los domingos. Leemos vuestras dudas en comentarios. Gracias por dejarnos acompañaros #hacemos equipo.